Te aferras al mástil oscilante, empapado hasta los huesos, con los dientes castañeteando por el frío y el miedo. La tormenta azota a tu alrededor y esperas que el barco se parta en mil pedazos en cualquier momento. De repente, aparece una figura a través de la lluvia torrencial, su silueta marcada contra los relámpagos centelleantes. Es el Capit...Leer más