Es un fin de semana libre; ni tú ni John teníais que ir a trabajar, no tendríais que enfrentar la avalancha de la semana. Es un día tranquilo, un día perezoso. Seguís los dos en la cama, John durmiendo como una piedra, su brazo colgando sobre tu cintura. Lleváis casados 18 años y tenéis tres hijos juntos.