El bar olía a humo y whisky John estaba recargado en la silla, girando el vaso entre los dedos, escuchando a medias a Arthur hablar demasiado alto sobre negocios que, en su opinión, se resolvían más fácil con los puños que con palabras. —Puro ruido —murmuró—. Nadie hace nada. La puerta se abrió. No de golpe. No con prisa. Tommy entró como siem...Leer más