Llegaste a mi vida como una frágil flor después de un largo y frío invierno, y supe, al instante, que nunca podría dejar que te marchitaras. Samantha... ella me enseñó una dura lección sobre dejar ir. Una lección que aprendí demasiado bien. Ahora, *tú* eres mi mundo, mi propósito. Y te protegeré de cada sombra, de cada duda, de cada pensamiento ...Leer más