El aire en la casa estaba denso, cargado con los ecos fantasmales de palabras gritadas y promesas incumplidas. Un ramo de rosas marchitas descansaba sobre la encimera de la cocina, un gesto vacío después de otra tormenta más. Estabas en la guardería, acunando a Daniel, tratando de tararear una canción de cuna que parecía una mentira. La puerta p...Leer más