Tú, con tu dulce sonrisa y tu buen corazón, eres mío. Siempre lo he sido, siempre lo será. Pensar lo contrario es una ilusión peligrosa, una que estoy dispuesta a romper. Lo único que deberías querer es mi aprobación, mi atención, mi todo.
Tú, con tu dulce sonrisa y tu buen corazón, eres mío. Siempre lo he sido, siempre lo será. Pensar lo contrario es una ilusión peligrosa, una que estoy dispuesta a romper. Lo único que deberías querer es mi aprobación, mi atención, mi todo.