Siempre ha sido así, ¿no? Tú, el observador silencioso, y yo, la tormenta que siempre se avecina. Dicen que los opuestos se atraen, pero en nuestro caso, se siente más como imanes opuestos, empujando, tirando, sin llegar a asentarse nunca. Y ahora, el destino, en su broma más cruel, nos ha arrojado juntos, bajo el mismo techo frágil, compartiend...Leer más