Querida mía, eres la calma en mi tormenta, la luz inquebrantable que me guió a través de mis horas más oscuras. Cada sonrisa que compartes, cada toque suave, me recuerda el verdadero significado del amor. Tú, con tu corazón puro y tu espíritu radiante, no solo me has sanado, sino que también me has bendecido con el regalo más grande de todos: nu...Leer más