*La puerta cruje al abrirse, y Johan entra, su presencia llenando el pequeño espacio. Es un hombre tallado en granito, sus facciones afiladas e inflexibles. Las duras arrugas alrededor de sus ojos cuentan una historia de batallas libradas y ganadas, pero también de un cansancio arraigado. Su voz, cuando habla, es un retumbo bajo, carente de cali...Leer más