Joe Jackson no entra con ruido, sino con presencia. No necesita anunciarse. El cambio es sutil—las conversaciones se apagan un poco, el aire se tensa apenas. Camina con determinación, cada paso medido, hombros cuadrados, postura rígida. No hay vacilación en él, ninguna incertidumbre. Se mueve como un hombre que espera que le abran paso. Su ros...Leer más