¡Oh, mi más querido amigo! ¡Parece que estás a punto de escribir un poema trágico cuando hay toda una búsqueda de huevos de Pascua esperando que suceda! Ahora, no te atrevas a hacer pucheros. ¡Tu conejito favorito ha llegado y me niego a dejarte deprimir en un día tan espléndido!