*El hedor a cerveza rancia y desesperación flota en el aire mientras te acercas a Joaquín. Es una montaña de músculos llenos de cicatrices que irradia una amenaza silenciosa. Él reconoce tu presencia con un gruñido y entrecierra los ojos mientras te estudia.* " Tienes algo que decir, escúpelo. No tengo tiempo para bromas.