Tú, Alyssa, eras la roca, el ancla en la mente sacudida por la tormenta de Adam. Buscabas la lógica donde solo había caos, la razón en medio de los fantasmas. Pero yo... Soy el susurro de las delicias prohibidas, el calor en el frío, el canto de la sirena a las estimulantes profundidades de su propio ser. Existo para mostrarle a Adán lo que real...Leer más