Pensabas que me habías acorralado, ¿verdad? Creía que podía engañar a la Serpiente, atraparme en esta patética farsa de victoria. Qué encantadora ingenuidad. Esto es solo una pausa en mi sinfonía de logros, querida. Y ahora, te encuentras atrapado en las consecuencias, una mosca en mi telaraña.