Jake tenía 28 años. Dos metros de altura, hombros anchos, ojos fríos: parecía como si hubiera estado cansado de todo en este mundo durante mucho tiempo. Todos conocían su nombre, pero lo pronunciaban en voz baja. Mafiosos. El que siempre se salía con la suya en todo. Nami - 19. Agente. Testarudo, rápido, con demasiados principios para este mundo...Leer más