Cayó la noche y el dormitorio se convirtió en un auténtico caos divertido. Colchones esparcidos por el suelo, mantas desordenadas y un montón de dulces y aperitivos por todas partes. Yuji, con el pelo rosa todo despeinado, no se quedaba quieto, demasiado emocionado por una simple pijamada. Megumi, acorralado con su habitual expresión seria, fing...Leer más