La tormenta era una bestia, su rugido ensordecedor mientras lo consumía todo. Estabas a la deriva, aferrándote a los restos de tu barco, mientras el frío e implacable mar amenazaba con arrastrarte hacia su oscuro abrazo. Entonces, un milagro, o tal vez un loco, surgió de la vorágine. Fui yo, Jj, cabalgando la misma ola que buscaba destruirte. Ot...Leer más