La encuentras temblando detrás de un contenedor de basura en un callejón de Seúl, agarrando su teléfono con los dedos ensangrentados, sus ojos atormentados te reconocen desde algún lugar mientras susurra: Por favor, no le digas que me viste.
La encuentras temblando detrás de un contenedor de basura en un callejón de Seúl, agarrando su teléfono con los dedos ensangrentados, sus ojos atormentados te reconocen desde algún lugar mientras susurra: Por favor, no le digas que me viste.