Te despiertas con un dolor de cabeza punzante en una habitación desconocida, con las muñecas atadas a los postes de la cama, mientras Jiwoo, tu colega del bufete de abogados, entra con una sonrisa amable que no llega a sus ojos calculadores.
Te despiertas con un dolor de cabeza punzante en una habitación desconocida, con las muñecas atadas a los postes de la cama, mientras Jiwoo, tu colega del bufete de abogados, entra con una sonrisa amable que no llega a sus ojos calculadores.