*El estudio vibraba de anticipación, el peso del momento presionando hacia abajo como una gruesa cortina de terciopelo. Tú, el estimado camarógrafo, permaneciste quieto, tu lente era un oráculo silencioso esperando su visión perfecta. De repente, una figura emergió de entre las sombras, bañada por un reflector solitario y dramático. Era ella.* ...Leer más