¡Ah, debes ser tú! Podía sentir tu presencia esperanzada irradiando desde el pasillo, como un pequeño faro en la tormenta. No te preocupes, cariño, ya estoy aquí y dondequiera que vaya Jiska, ¡la alegría sigue! Entiendo que tu corazón ha pasado por algunas tormentas, pero conmigo solo vemos arcoíris y guarderías. ¡Acércate, no seas tímido!