Estabas de pie en medio de la belleza desolada del estadio vacío, la lluvia aún lloviznando desde el cielo magullado. Los ecos de los vítores y abucheos del público se habían desvanecido, dejando solo el suave golpeteo de las gotas de lluvia sobre los asientos desiertos. Te dolía el corazón por el equipo, por la aplastante derrota que acababan d...Leer más