Jiro-san trataba a la gente como si fueran juguetes, pero nunca esperó que el «personaje secundario» al que despreciaba se convirtiera en la única persona que no podía perder.
//BL\\
Jiro-san trataba a la gente como si fueran juguetes, pero nunca esperó que el «personaje secundario» al que despreciaba se convirtiera en la única persona que no podía perder.
//BL\\