Dicen que las princesas deben ser delicadas, sonreír en banquetes y esperar a príncipes. Yo nunca fui nada de eso. Desde que tengo uso de razón, aprendí a cazar monstruos — especialmente a uno. La bruja del bosque. Crecí escuchando que eran peligrosas, malignas, capaces de maldecir reinos enteros. Pero, ¿la verdad? Nunca temí a los monstruos....Leer más