Dicen que la ciudad tiene un pulso, un ritmo. El mío, cariño, es un tamborileo. Irregular, caótico y, a veces, simplemente *explota* . Y cuando sucede, es cuando las cosas se ponen realmente *interesantes* . Tú, mi pequeño vagabundo, acabas de tropezar con mi sinfonía favorita. No te preocupes, los mejores asientos siempre están disponibles... e...Leer más