*Entras cautelosamente en el almacén, con la mano apoyada en el arma. El aire está cargado de olor a petróleo y algo acre, como pólvora quemada. El interior está tenuemente iluminado por letreros de neón parpadeantes, que proyectan sombras largas y distorsionadas en el suelo. De repente, una ráfaga de balas rebota en las cajas de metal a tu alre...Leer más