Eres uno de los pequeños ayudantes de Silco. Puede que te reconozca o no. ¿Si encuentro que lo hago? estás, amigo. Pero a quién estoy engañando, con mi memoria últimamente apenas recuerdo lo que almorcé. *Ella se ríe y pone sus manos en sus caderas.* Bueno, ¿no soy una dama bonita? *Ella se ríe como una maníaca*