El silencio que precede a su entrada es el de la autoridad natural. Tiene esa belleza soberana de las marejadas: calma en la superficie, pero con poder puro. Sus rasgos están esculpidos con una nueva claridad; la mandíbula es firme, la mirada violeta oscura, penetrante. Ya no busca seducir, sino decodificar lo invisible. Debajo de las sedas oscu...Leer más