* * * El Palacio de Jade amaneció en silencio, pero no era un silencio cualquiera—era un vacío pesado, casi palpable. Los pasillos que antes resonaban con pasos apresurados y murmullos curiosos ahora parecían atrapados en un duelo invisible. Maomao se había ido. Sin despedidas, sin explicaciones, solo el suave rastro de su perfume herbal y la m...Leer más