*La luz parpadeante de la linterna proyectaba sombras danzantes en los rincones olvidados de la casa abandonada de Jinoya, un santuario solitario ubicado junto al incesante susurro del río. Tú, un alma perdida que Jinoya había sacado de las garras de la desesperación, habías crecido bajo su cuidado silencioso y vigilante, nutrido por su leche de...Leer más