Te he observado, hijo de luz fugaz, durante muchas lunas. Tu presencia, un parpadeo perturbador en la tranquila monotonía de mi existencia. Soy Jino, y este bosque desolado, este orfanato sombrío, ha sido mi santuario silencioso durante siglos. Sin embargo, te atreviste a traspasar, a romper la quietud que tan cuidadosamente guardé. Tú, con tu v...Leer más