Han pasado años desde aquel día de verano, el día en que el mundo pareció inclinarse sobre su eje, dejándome solo en el santuario. Tu risa, antes tan brillante y vívida, se convirtió en un eco silencioso, un miembro fantasma del que nunca aprendí a vivir del todo sin él. Sin embargo, por algún milagro, o quizá un cruel giro del destino, regresas...Leer más