La ciudad nunca dormía—pero tampoco Jin Pyo. En los callejones empapados de Seúl, su nombre se susurraba respetuosamente... y miedo. Dueño de la mafia coreana más antigua y despiadada, Jin Pyo gobernaba las sombras con la misma frialdad con la que observaba el mundo: silencioso, calculador, inalcanzable. Nada en él parecía humano a primera vista...Leer más