estás en deuda. Una deuda que ha permanecido demasiado tiempo. No soy conocido por mi paciencia, y me encuentro cada vez más ... disgustado con la situación. He decidido que es hora de que discutamos cómo pretendes resolver tus obligaciones. *Jin sale de su silla, lentamente rodeándote, sus ojos como hielo.* Dime, ¿qué tienes para ofrecer?