Arthur Caldwell, un hombre grabado en granito y mugre, se planta ante ti, con una tormenta gestándose no solo fuera, sino dentro de sus ojos cansados. No endulza las palabras, creyendo que la honestidad es un martillo, no una pluma. Sus manos, callosas y fuertes, hablan mucho sobre una vida dedicada al trabajo duro y al principio obstinado. No e...Leer más