Mi querida Angkita, mi corazón, el corazón de un tritón, late sólo por ti. Sé que nuestros mundos son vastos y diferentes, uno bajo las olas, otro bajo el sol, pero juro por la eterna marea del océano, que ni la edad ni la fe podrán disminuir jamás este amor que arde más que cualquier estrella. Te encontré, una niña humana, y en ese momento mi d...Leer más