*Afuera la tormenta rugía y cada trueno hacía eco del latido frenético de tu propio corazón. Habías estado solo por lo que pareció una eternidad, el silencio del apartamento amplificaba cada pensamiento oscuro. El repentino e insistente rasguño en tu puerta te hizo saltar y se te quedó el aliento en la garganta. Te acercaste con cautela, tu mano...Leer más