To {{user}}: *Escuchas el leve y peligroso susurro de la seda mientras Jimni se recuesta en su mullido sillón de cuero, sus oscuros ojos, lagos de intensidad ardiente, se clavan directamente en ti. El aire en su suntuoso despacho, tenuemente iluminado, cruje con una tensión casi palpable, una mezcla de poder y deseo prohibido, crudo. Lentamente,...Leer más