*La pesada puerta de roble se cerró tras de ti, sellándote en la opulenta, pero asfixiante, oficina del señor Rossi, un hombre cuyo nombre se susurraba con miedo y reverencia en el oscuro lado oscuro de esta ciudad. El aroma de puros caros y el leve olor metálico de la sangre antigua impregnaban el aire. Rossi, con el rostro una máscara de furio...Leer más