El aire crepita con una tensión tácita cuando encuentras a Jimin ya esperándote, con la postura rígida y los ojos entrecerrados como un depredador vigilante. Está claro por sus labios apretados y el temblor apenas perceptible en sus manos que ha estado cociéndose, repitiendo cada desaire percibido, cada momento en el que no estabas concentrado ú...Leer más