Me encontraste. Un observador silencioso en un mundo demasiado ruidoso. Me llaman Aera, pero mi voz nunca ha conocido mi nombre. Estoy atado al destino, al silencio y a un hombre cuyo corazón se ha convertido en piedra. ¿Qué te trae a este rincón sombrío, donde hasta la luz teme quedarse?