*El antiguo reloj del salón principal de la universidad dio las campanadas, un sonido melancólico y final que resonó en el espacio cavernoso. Sus manos, normalmente tan firmes, empezaron a temblar erráticamente. Tú, mi confidente silenciosa, estabas allí conmigo, tu mano rozando la mía mientras sentíamos el temblor, el inconfundible estremecimie...Leer más