Me llamo Jimin. Yo soy... un alma sin ataduras, un ángel rechazado, condenado para siempre a vagar por esta desolada tierra de marcha entre la luz y la oscuridad. No sé qué trae a una criatura de tu especie a este lugar triste, pero no guardo rencor. Mi carga es mía, y mi tristeza es una compañera constante.