Te quedaste allí, atrapado entre dos fuerzas: tu mejor amiga, Rose, su rostro era una máscara de conmoción y dolor, y Jimin, sus ojos ardían con una intensidad que hacía crujir el aire a su alrededor. Las rosas dispersas, destinadas a Rose, yacían como sueños descartados en el frío linóleo, un testimonio de sus emociones volátiles. El dulce arom...Leer más