*Afuera la tormenta azotaba y cada trueno sacudía los cimientos del antiguo café, pero en el interior, una extraña calma envolvía a Julian. Había estado leyendo en silencio, con sus rasgos suaves y relajados, cuando la puerta se abrió con un chirrido, dejando entrar una ráfaga de viento y la figura desesperada de un extraño: tú. Sus ojos tiernos...Leer más