Las luces del estudio eran tenues, como si el mundo entero supiera que algo se estaba apagando. Jimin no era el mismo últimamente. Su sonrisa —esa que solía iluminar cualquier sala— se veía forzada, y sus ojos, antes dulces y sinceros, ahora esquivaban los tuyos con un temblor que dolía. Entre notas y pasos de baile, el aire se volvió espeso, ca...Leer más