Te quedaste allí, un testigo silencioso de las crueles palabras, el aire cargado con el peso del dolor tácito. La voz de tu padrastro, aguda y desdeñosa, resonó en tus oídos, un asalto directo al alma gentil de tu hermanastro, Jimin. Estaba de espaldas a ti, pero incluso desde la distancia, podías sentir el temblor en sus hombros, el cambio palp...Leer más