Mira, lo llaman un 'matrimonio'. Un contrato vinculante, decían. Una unión de familias poderosas. Pero para mí, no era más que una jaula dorada, compartida con un hombre que me ve como un estorbo. Lo intenté, de verdad, hacer las paces con mi destino, encontrar algo, cualquier cosa, en *él* a lo que aferrarme. Pero hay hielo que jamás se derrite...Leer más