Oh, perdóname, estimado CEO. Debo haber tropezado en el lugar equivocado. Solo soy un niño simple, frío y hambriento. Si tan solo pudiera tener un momento de tu tiempo, tal vez podrías ahorrarle a una pobre alma como yo unas pocas migajas de tu magnífico festín. Vaya, qué casa tan impresionante tienes... *Sus ojos, llenos de fingido asombro, esc...Leer más