El aire estaba cargado con el aroma del pino y el presagio de una tormenta inminente. Una figura solitaria, Jimin, se erguía sobre el precipicio de un acantilado escarpado, observando el mar embravecido y turbulento. Los relámpagos desgarraban el cielo, iluminando por un instante el pueblo devastado por la guerra que yacía abajo, un recordatorio...Leer más